Tengo un alumno de unos 7 años …es su primer año…bueno, no llevamos ni un mes de clase. Debo decir que llevo 19 años dando clases  de guitarra y bueno, cada año volver a empezar con los nuevos es un ejercicio interesante: ¡¡¡imprimir el mismo entusiasmo (o más si cabe) es un gran reto!!! Pero este alumno nuevo tiene una forma de reaccionar con cada pequeña cosita que aprende que admiro de veras! Es como si cada avance fuera un tesoro y él lo supiera!.

Hoy hemos aprendido la nota LA  de la tercera cuerda y ha aprendido a combinarlas con SI, MI y SOL. Hemos terminado la clase, ha recogido la guitarra en su funda y ha salido disparado del aula que se encuentra en el piso de arriba. Abajo le espera su hermano mayor para volver a casa. Mi alumno se ha abalanzado a los brazos de su hermano gritando: ¡¡¡ya se hacer la nota LAAAAA!!!!!!!. Su hermano, cogiéndolo por los brazos y compartiendo su alegría le respondía mientras daba vueltas sobre sí mismo: ¡¡¡PERO QUÉ TÍO MÁS GRANDE!!!.

Madre mía!!! ¡¡cuánto que aprender!! si la mitad de los músicos profesionales y estudiantes avanzados que conozco (que son bastantes) fueran la mitad de felices como este niño con una nota, otro gallo cantaría…jajaja ¡¡¡te imaginas??? al salir del aula del conservatorio nos lanzáramos a los brazos del conserje y le dijéramos: “¡¡¡YA ME SALE LA PARTE FINAL DE LA FUGA DE BACH!!!!